El hospital estaba desierto. Eran las 0:10 horas del 25, pleno festejo de Navidad. Sólo un par de médicos rezongones por tener que estar ese día trabajando habitaban el lugar. Entramos todos corriendo y se asomaron los profesionales que estaban de guardia. Obviamente no se sorprendieron de tener que atender un paciente por un accidente con pirotecnia, lo cual es muy habitual para esas fechas. Sin hacernos ningún tipo de pregunta empezaron a revisarlo y sacarle el traje. Fue todo muy confuso, rápido y descontrolado, sin resaltar lo patético de la situación con un hombre borracho disfrazado de Papá Noel y, encima, lastimado. El doctor no pudo disimular reirse ante esa imagen tan particular.
Marcos estaba inconsciente, no podía saber cómo se sentía ni qué le dolía. Diciéndonos que nos tranquilizáramos y esperáramos en la sala, se lo llevaron a una habitación para atenderlo correctamente. Llamamos a la casa de mis tíos avisando que ya lo estaban atendiendo y nos sentamos en unas sillas que nos sostuvieron por un par de horas.
Yo no sabía si reirme o llorar. Si pararme e irme por lo boludo que había sido Marcos o empezar a rezar con todas mis fuerzas. Joaquín me contuvo y me aseguró que todo iba a estar bien. Mi viejo estaba re caliente con Papá Noel, Navidad, las fiestas y todo; quería mandar todo a la mierda, y a mi me ponía más nerviosa. Recorrimos el pasillo de ida y vuelta cientos de veces mientras entraba más gente herida de manera similar al boludo de mi marido. Entrando en confianza con el lugar empecé a charlar con familiares de otros accidentados y compartíamos los sentimientos de la situación.
Mi panza no daba más, no veía la hora de que todo haya terminado y bien y poder irme a mi casa a descansar. Me había arruinado la fiesta y tenía miedo de que tantos nervios me jugaran en contra a mi y al bebé. Esperando, Joaquín se quedó dormido en una silla y mi viejo se tomó como una jarra de café.
Cuando llegó el doctor que se lo había llevado me levanté de un salto.
'¿Familiares del Papá Noel accidentado?' - preguntó chistosamente en voz alta a la sala.
Tímida, pero rápidamente salí corriendo a conocer las nuevas noticias, mientras el resto de las personas largaban sus carcajadas burlonas.
Erotica Audiobooks
Hace 2 años