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lunes, 1 de octubre de 2012

De tal palo, tal astilla.

Me quedé muda. Esa no me la veía venir. ¿Estaba pretendiendo juntar en mi casa a la mujer que tantos problemas me trajo y en compañía de su mentora? No sabía si me estaba jodiendo o era en serio, pero me parecía ridículo de cualquiera de las dos formas. ¿No entendía que, si bien yo algo tenía que ver, no tenía que hablar nada con ellas? Y menos quisiera desatar una polémica, estando los chicos y Marcos presentes.

Por otro lado se me ocurrió pensar que ése iba a ser mi último sacrificio. Todo iba a terminar ahí y después me iba a olvidar de Lidia, Carolina y la Mar en coche. Además me picó el bichito curioso y me moría de ganas de saber cómo iba a ser esa charla. Después de todo, podría ser en mi casa, pero yo no intervenir, solamente ser una oyente y...tomar nota de todo.

'Está bien, me parece correcto. Acá empezó, acá termina. Pero lo que le voy a pedir es que me avise con unos días de anticipación así me acomodo para arreglar todo: horarios, los chicos, bueno, usted me debe entender. Y no se preocupe que con Carolina hablo yo, no quiero que se ponga mal porque podría ser peor. Muchas gracias Lidia, ¿eh? Espero su llamado. Hasta luego.'

Colgué con una sonrisa irónica muy grande. No quería ser jodida, pero a esta mina había que ubicarla. Y si veo que la madre no le pone los puntos, se los voy a poner yo. Fuiste Carolina.
Laura se quedó mirándome y me dijo: '¿Vos estás loca? ¿Qué tenés pensado hacer? No te metas en quilombos, Sara.'
'Vos dejameló a mí que yo lo voy a encarar bien. Algo se me va a ocurrir..'



Más tarde, ese mismo día: '¿Marcos? Preparate que la semana que viene tenemos visitas...'

miércoles, 29 de agosto de 2012

Poné los fideos que estamos todos.

Laura me contó que nunca la escuchó hablar de los padres ni de ningún familiar. Cuando le conté todo lo que había pasado no le sorprendió en absoluto y dijo que siempre le había parecido algo rara en sus actitudes, más aun al principio, cuando la conoció. De todas formas no dejó de decirme que si quería ella hablaba con los padres o haría cualquier cosa que yo necesitara. Le agradecí pero prefería hacerlo yo misma, creía que era la que lo tenía que hacer. Me propuso estar conmigo cuando haga la llamada, así que se vino a casa esa tarde.

A Marcos prefería contarle cuando ya haya hablado, así le decía todo lo que había pasado de un tirón. Mientras tanto, estaba nerviosa. Y no sabía por qué. Después de todo, el problema no era mío ni la que estaba loca de remate era yo. Pero frente a todo esto, pude ponerme por un minuto en los zapatos de Carolina y la entendí un poquitito. Me dí cuenta de que realmente estaba sola y que empezar de cero así era difícil para cualquiera. Sin embargo también reconocí que no era motivo para actuar como lo hizo y teniendo en cuenta el odio que sentía por mi, era un peligro que haya estado la posibilidad de que atienda mi embarazo. También era cierto que no era la única que se había venido de otra ciudad decidida a apostar en su futuro sin la compañía ni el consentimiento de nadie, y no todas reaccionaban de la misma manera. No sé, no quería darle más vueltas al asunto, así que apenas entró Lau a casa agarré el teléfono y marqué.

- 'Hola, ¿Lidia? Si, ¿qué tal? Te habla Sara, una conocida de tu hija, Carolina. Te llamo por un tema muy importante.'
Y así le conté todo lo que había pasado desde el primer día. Ella se largó a llorar, me pidió perdón cientas de veces y se hizo absolutamente cargo del estado de su hija, alegando que los únicos responsables eran ellos, que nunca habían creído en sus deseos y que, debido a la situación que tenían, era muy complicado que pudieran haber priorizado el futuro de Carolina, hecho del cual también se arrepentían profundamente.

A mí me conmovió todo su relato y entendí un poco más la raíz del problema. No sabía cómo encarar la charla para llevarla para el lado de que se viniera y se haga cargo o hablen con ella y le cuenten el cambio de postura sobre la decisión de ella de venirse acá y bancarse sola una carrera... Pero me ahorró el problema Lidia, diciendo:

- 'Con mi marido vamos a arreglar unos asuntos acá para organizar todo y poder ir para allá, así podemos verla y hablar con Carolinita. Yo le agradezco profundamente que me haya avisado y le vuelvo a pedir perdón por todo lo que mi hija le hizo. Ahora, si no es mucho pedirle, la reunión familiar, ¿podríamos tenerla en su casa? Me parece así armamos una gran charla donde podamos hablar de todo y de todos. Además tengo miedo de saber cómo puede llegar a reaccionar Carito, entonces preferiría estar acompañada en el momento en que se dé todo. ¿Usted qué opina?'

sábado, 31 de diciembre de 2011

Balance de fin de año

No puedo cerrar este año sin hacer el tradicional balance. Parece automático, pero cuando llega el final de año es inmanejable la necesidad de hacer un balance, mes a mes, de todo lo que te pasó. Sin pensarlo ni por un segundo tengo que decir que fue absolutamente positivo. Con el sólo hecho de bajar la mirada a la panza me basta para confirmarlo. No hay mejor regalo, ni mejor año ni mejor sensación que la de llevar a tu hijo en la panza y ser desde el día 1 la responsable de todo lo que le pase. Es tanto el amor que te genera ese ser que la vida te cambia por completo desde el día en que te enterás. La familia cambia, los tratos, la mirada, y hasta la manera en que uno sale a la calle. Te sentís protegida, terrenal pero flotando, los problemas cotidianos quedan en un segundo plano.

Si me siento y me pongo a recordar las cosas más importantes de ese año que se iba no podía descartar a la doctorcita gato, el accidente de Marcos, los primeros meses del embarazo, mi ataque esquizofrénico del quinto mes y demás disgustos que tuve que afrontar. Fue sin dudas un año de mucho aprendizaje, madurez y cambios personales y de personalidad. Entendí por dónde tengo que seguir mi camino y desistí de aquellos rasgos juveniles e inmaduros que todavía mantenía. Valoricé la reunión familiar, la salida con el amigo y las noches en pareja. Aprendí dónde tengo que descargar toda mi energía y en qué cosas realmente importantes tener la cabeza ocupada. Me rompieron esa cajita de cristal en la cual estuve viviendo por más de 20 años y fue de un piedrazo que rompió todo, no se fue cortando de a poco. De repente me encontré madre, esposa, hija y amiga. Pude mantenerme firme en un hospital y luché por lo que creía mío. Conseguí administrar mejor mis gastos y comprendí que a pesar de las distancias y todo lo que pueda suceder, la familia está siempre que la necesitamos.

Me arrepiento. Me arrepiento de haberle causado daño a mi hijo en sus primeros estadíos de vida. De haberle provocado tantos problemas y preocupaciones a Marcos, mi familia y mis amigos. De no haberme dado cuenta antes de cómo son realmente las cosas y cuál es un verdadero problema y cuál una simple controversia.
Me arrepiento de no agradecer lo suficiente ni demostrar la felicidad y plenitud que siento día a día. De no responder de la manera en que actuaron conmigo y de haber disfrutado tan poco de los buenos momentos. Me arrepiento de haberle dado tanta bolilla a la pelotudez que me rodeó.

Agradezco. Agradezco a todos los que me acompañaron en el año e hicieron de mi un buen alumno que aprendió sus lecciones. A la vida por darme el don de ser madre y poder compartirlo con el amor de mi vida y la mejor familia que me pudo tocar. Agradezco la paciencia de mi marido, la templanza de mis viejos y la sensibilidad de Laura. Gracias a todos los que no se lo dije lo suficiente y sobre todo al bebé, por hacerme tan tan feliz.

Que al momento de levantar la copa y brindar con la familia sientan todos la misma felicidad que sentí yo en ése chinchín del 31. Ése es mi deseo para ustedes.

Infinitas gracias a ustedes, lectores, a los cuales no me canso de agradecer por seguir y seguir leyendo a esta loca disparatada que lo único que hace es quejarse de todo. Muchas gracias, ustedes también me hacen feliz. Los quiero y ¡muy feliz 2012!

domingo, 25 de diciembre de 2011

Noche de paz, noche de amor.

Después de decidirme completamente a bajar los cambios que tenía subidos últimamente, logré tranquilizarme, tanto mental como corporalmente y los dolores desaparecieron. Al otro día ya estaba de vuelta en mi casa y focalizada únicamente en darle lo mejor a mi hijo o hija en éstos 2 meses que me quedaban de embarazo. Comprendí que la locura genera más locura y que lo mejor era tomarse las cosas con más calma, ya que de a poco todo iba volviendo a su rumbo habitual.

Me interné en un spa por unos días con mi amiga Laura, que hacía muchos días no tenía noticias de ella. Nos hicimos de todo: masajes, tratamientos faciales, hidromasajes, sauna, pileta, algunos ejercicios y comimos de lo más sano. Sentía que debía hacerlo y Marcos estuvo de acuerdo. Fue el regalito de Navidad de Laura, porque nuestros ingresos seguían siendo acotados, por lo menos, hasta la mitad del año que viene cuando ya estuviéramos medio cancheros con el tema de la maternidad y pueda ir haciendo algo de trabajo en casa.

Salimos renovadas. La verdad que fue un regalo que me vino bárbaro ya que me relajé y la pasamos brutal con mi mejor amiga, poniéndonos al día, hablando de todo y de todos. Le conté el accidente de Marcos, toda la historia de Laura y las anécdotas del hospital. Ella no podía más que reírse y putear al gato cagado a escobazos de la doctorcita. También escuché todo lo que tenía para contarme Lauri acerca de su vida últimamente. Me alegró muchísimo saber que ella había conocido a un tipo en una reunión de trabajo extra-oficina y que, si bien iba todo tranquilo y despacito, estaban muy bien y que la pasaban regio juntos.

Para el miércoles ya estaba de vuelta en la locura de la ciudad, pero lo único que quería era seguir relajada con mi marido en la cama y mimarnos como hacía tiempo no podíamos hacer. Esa noche no sé si fue el spa, el relax que tenía encima o qué pero tuve una de mis mejores noches de sexo. Si bien la que tuvo que laburar fui yo, por la panza y por encontrar una posición cómoda, probamos cosas nuevas y hasta incluímos algo de comida, súper-recomendable. Recuerdo esa noche como si fuera la de ayer, recorrí cada centímetro del cuerpo de Marcos y disfruté sus besos en mi cuello y sus manos en la cintura. Se me vienen a la memoria las frases que me susurraba al oído y las veces que me repitió que me amaba. Me dedicó cada uno de sus orgasmos y exhalaba con tanto placer que hasta su sudor me parecía dulce. Sentía cada latido de su corazón en mi pecho y sus piernas abrazando mis gemidos. Desplomé cada uno de mis mordiscos sobre su espalda y besé incansablemente cada músculo que se marcaba entregándome su amor a cada momento.


Después de tantos quilombos, necesitábamos los dos retomar esa conexión, ¿no?



*Nota: Muy feliz navidad a cada uno de mis lectores y a todos aquellos que entran a este humilde espacio de la blogósfera que tantas satisfacciones me trajo y me sigue trayendo. Quiero agradecer infinitamente a todos los que me hacen el aguante y me dedican sus hermosos comentarios desde hace ya más de un año. Me llenan de alegría con cada palabra y me dan ganas de seguir contando más y más todo lo que me fue pasando. Gracias por leerme y compartir conmigo sus experiencias. Son lo más, como se dice ahora. ¡Y vamos que hay mal atendida para rato!

sábado, 30 de julio de 2011

Relax.. ¿relax?

Me lo tomé con calma, ya bastante movido había sido todo hasta ese momento. Pero parecía haber más. Las sorpresas nao tem fim. Por supuesto que lo primero que preguntamos era si estaba todo bien, no me podía perdonar si algo de lo que había hecho hubiese perjudicado al baby, pero por suerte todo seguía normal.

Me agarró otro ataque de locura, pero esta vez del bueno: preparar la pieza del bebé. Quizás quedarnos sin living, reducir el espacio del balcón, pero el bebé tenía que tener su lugar. Si bien el departamente no es demasiado grande como para agregarle una pieza, 4 paredes y un techo propio tenía que tener nuestro hijo/a. Así que me puse en plan de albañil y salimos a buscar personas que nos ayudaran con los materiales, las medidas, y que se pongan los sombreros de papel con forma de barco con nosotros.

Brocha en mano, me dediqué a los rincones, los detalles, los colores y la iluminación. Instalamos cuna, armario, luces y hasta una mesita con silla. La verdad que, por ser improvisado, quedó bastante lindo. Por supuesto que nos trajo unos buenos dolores de cabeza y sentíamos como la plata se gastaba tan rápido y en tal cantidad. Eso era otro tema. Yo sin estar trabajando y las cosas de bebés que tenían los precios por las nubes, sumado a la construcción de la piecita. Por suerte los abuelos, amigos, madrinas y padrinos que se sumaron ayudaron en todo sentido y eso se los voy a agradecer siempre. La fecha se nos venía encima, estábamos entrando en diciembre y la ansiedad se incrementaba tanto como la alegría. Empezaron a aparecer las decoraciones navideñas y los arbolitos adornados, síntoma de la inminente navidad, fiesta que tanto me gusta celebrar. No paraba de sonreir y llorar al mismo tiempo, la sensibilidad la tenía a flor de piel, estaba en la cima de la felicidad.

Pero como no todo es felicidad Marcos me enfrentó con la realidad de frente: 'Gorda, tenemos problemas económicos. Vení, sentate.'

domingo, 19 de junio de 2011

Cambios de actitud: cuando la desesperación suplanta la alegría.

No me dejé de tocar la panza por lo menos por 3 horas. Estaba como excitada. Realmente la fantasía de niña se hacía realidad. Nada de globos, almohadones o camperas enrolladas: tenía un bebé adentro mío, formándose, gestándose. Estaba dando vida. Una vida que iba a cambiar la mía, que me iba a llenar de alegría, orgullo y preocupaciones. Una vida que dependía de mí, de lo que haga, no haga, le enseñe o le dé de comer. Una vida que todavía no sabía si iba a jugar a las muñecas o con los autitos y llenarse de barro. Una vida que pasar a buscar por el colegio y revisarle la tarea, que le iba a tener que pegar algún grito cuando se mande una macana y que iba a llorar con la tormenta. Una vida que me va a acompañar en todo momento y que me va a pelear cuando sea adolescente. Será punk? ateo? biker? científico? ciclista? profesor? albañil? rockero? pintor? soñador? creativo? tímido? tendrá problemas? nacerá bien? Miles y miles de preguntas se me cruzaban por la cabeza y no era capaz de responder siquiera una. La ansiedad y la adrenalina me exhaltaban por las noches y a veces terminaba llorando inconsolablemente justamente por este miedo, esta incertidumbre. El solo hecho de pensar que en cierto punto todo iba a depender de mí me ponía nerviosa, inquieta, indomable.

A partir de que noté el crecimiento en la panza empezó la época más difícil en cuanto a lo psicológico. Noches y noches enteras leyendo de maternidad y asistiendo a charlas y hablando con madre del tema. La desesperación para que esté todo bien me llevaba al insomnio y me dejaba sin uñas. Marcos intentaba tranqulizarme, decirme que así era peor y no entendía por qué estaba así. Buscaba maneras de ayudarme, hacerme entrar en razón de que estando así iba a provocar yo misma lo que quería evitar a toda costa. La salud del bebé me preocupaba siempre. Dejé toda clase de comida grasa y no-recomendada por el médico. Bajé kilos que no tenía que bajar y eso me descontroló.

Mario, Laura, mis viejos, mis suegros y los médicos me repetían y repetían que tenía que bajar unos cuantos cambios o sino le podía llegar a pasar algo al bebé. Dejé de trabajar, me instalé en mi casa, esperando que se cumplan los 9 meses. ¿Qué habrá sido lo que me llevó a semejante cambio de vida? El instinto maternal se había traslocado y, si seguía así, la cosa no iba a terminar nada bien.

miércoles, 20 de abril de 2011

NN masculino

No sé si habré sonado muy sacada, o realista, pero por unos días Carolina no molestó más. Era tanta la paz de los días siguientes que ya hasta nos parecía extraño.

Sin embargo, a las dos semanas empecé a recibir unos anónimos a la oficina, a mi casa, al celu.. Al principio eran tranquilos, yo supuse que era para otra persona y no le dí bolilla. Pero cada vez eran más y más. Y tuve miedo, no voy a negarlo.

'Princesita, me enteré de la noticia, ¡felicitaciones!' fue el primero. 10 y media de la mañana y que vengan con una cartita así y las flores, me sorprendió. Marcos no podía ser, era ilógico. Mi viejo ya lo sabía así que a él también había que descartarlo. Sin dudas se trataba de un NN masculino, por el princesita. ¿Quién podía ser? ¿Algún tío? ¿Un vecino? Mis compañeros de trabajo ya sabían todos y no creo que ninguno se ponga a gastar en flores. ¿Un admirador secreto? Yo ya me sentía una diosa, pensando que alguien moría por mí a pesar de mis kilos de más y mi estilo que cada vez lo iba dejando atrás para pasar a lo cómodo. Como toda mujer, me puse a examinar palabra por palabra, mensajes ocultos, caligrafía, gramática, ortografía, todo. Estaba super intrigada. Descarté al instante lo del admirador, porque supuse que no iba a querer una amante embarazada.

Después de un rato volví a lo mío, dejé la carta a un lado y me consolé pensando que se había equivocado el pibe de los mandados y seguí. Pero al otro día me llega un mensaje diciendo: '¿Y? ¿Te gustaron las flores? ¡En unos días voy para allá!'.
Ahí me empecé a preocupar. Que sepa donde trabajo y mi número de teléfono ya era demasiado. A Marcos no le quise contar nada, para denuncia me parecía mucho. Laura no me tiraba una idea coherente y ella misma se enganchó con la historia del misterioso NN masculino.

El día que por abajo de la puerta me llegó la carta que decía: 'Te vas a sorprender: mañana a las 4 voy a tu casa. Esperame eh' con la fecha del día anterior me resigné del suspenso-intriga-miedo y le conté todo a Marcos. Eran las 2 de la tarde. Mi NN masculino estaba por llegar en dos horas.

domingo, 3 de octubre de 2010

De los fiambres al baño hay cientos de bocados.

Marcos salió tentado de la pieza, pero lo hice calmar para que no se creara una intriga de saber qué había pasado y terminaran todos sabiendo que el primo Julián, 'el gordito' había sido mi primera vez. No quería quilombos familiares justo esa noche.

Y arrancó la fiesta y había música y mucha, pero mucha comida. Canapés, pionono, sandwichitos, jugos, gaseosas, vino y cerveza. Papas fritas, chizzitos, palitos salados, maníes, jamón, queso y ¡fiambres!. Esa bandeja llena de mortadela, aceitunas, bondiola, salchichón primavera, salame picado grueso y fino y.. ¡la cerveza la tenía que dejar para dentro de 7 meses!.

Comí. Mucho. Y me empaché. No sé cómo habrá seguido la fiesta, no sé qué me habrán preguntado las tías jocosas y no me acuerdo qué me habrá sugerido mi vieja esa noche; si comiera menos, si saludar al tío Mario sería correcto. No sé qué novedad me habrá traído Laura de su trabajo ni qué chistes de Marcos habré festejado.

Lo que sé, es que ese empacho no me lo olvido más. Cómo será que desde la tabla de fiambres al baño y la cama no me quedó un solo recuerdo, mas que el de estar arrodillada, con la cabeza adentro del inodoro, tosiendo y respondiendole a decenas de harcadas que querían largar tanto pan, tanto arrollado, tanto ají, tanto.. TANTO.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Grande má

'¡Felicitaciones!' - fue el recibimiento unísono de todos apenas abrí la puerta. Había sanguchitos, canapés, gaseosas y champagne. Estaba todo acomodado, bien iluminado y ordenado. Era una celebración por mi embarazo.

Los ví a mis viejos, a Rosa, a Laura y a Marcos. A amigos de la familia y del trabajo de mi flamante marido. Los ví a todos y todos me vieron a mí.

Enseguida cambiaron la cara cuando apareció por atrás mío Julián, mi primo. Julián, un flaco desconocido para algunos. Julián, mi primera vez.

Al primero que ví fue a Marcos y la sonrisa se le desdibujó al instante. La cara lo decía todo.



¡La que me esperaba!

domingo, 22 de agosto de 2010

No todo es color de rosas

Me levanté descompuesta, mareada y con un dolor tremendo de cabeza. Los síntomas de embarazo me llegaron tarde. Ya habíamos arreglado con Lau que me pasaba a buscar para ir a una clínica y hacer el análisis de sangre y averiguar por un ginecólogo, obstetra, alguien.
Marcos ya se había ido al trabajo así que al momento de las arcadas y el vómito post-desayuno me lo tuve que aguantar sola.
Por las dudas no quise tomar ninguna pastilla ni tomar té.

Llegó Laura, me tocó timbre y la hice subir. Me encontró todavía en pijama, con los pelos revueltos y unas ojeras que lo decían todo. Yo no tenía ánimos ni para pelearla por lo de Carolina, eso lo hablaríamos más tarde u otro día, cuando me sienta mejor.

'¿Qué te pasa, nena? Estás arruinada.' - me dijo apenas me vio.
'Sí.. me siento para el culo. Aguantame que me visto y vengo' - y me fui arrastrando los pies por el piso, arqueada de dolor.

Cuando llegué al hospital era un zombie. Me dí cuenta de lo mal que me había vestido cuando pasé por un espejo del pasillo.

El médico que me recibió me habrá notado muy mal porque..
'¿Estás enferma?' - me preguntó.
'No.. embarazada' - le contesté de mala gana.
'Ah, eso lo dice todo. Vení sentate y esperame un minutito que ya estoy.' - y salió por la puerta.

Al ratito volvió con la jeringa y casi me desmayo. Se me dio vuelta todo y no pude frenar mi espanto por las agujas. Me sacó sangre mientras Laura me tapaba los ojos para que no viera el acto macabro que me estaban por hacer.

'Bueno. Ya está. Venite en la semana que te damos los resultados' - me dijo feliz, como si estuviese tratando con un perro.
'¿Qué? ¿Ya está? Uy, no sentí nada, manos mal. Lo que menos quiero es hacer un papelón en mi primer día como madre seria y responsable'.

Nos fuimos con el algodón en el brazo y cuando llegué a mi casa así como estaba me tiré a la cama a dormir. Realmente era un día pésimo y no estaba ni para visitas. La despedí a mi amiga con un 'Gracias Lau, después te llamo'.

Después de todo, no era todo color de rosas el tema del embarazo.

sábado, 14 de agosto de 2010

Fiebre de sexo por la noche

'¡¿Qué!? ¿Qué pasó? ¿Qué ex?' - no entendía nada Laura.
'Esa tal Caro a la que me mandaste es la ex de Marcos' - le grité con el teléfono en la mano y Marcos se reía.
'¿Cómo que la ex? No te la puedo creer amiga. Mil perdón. No tenía ni idea' - me dijo sorprendida.
Le creí, pero el mal momento que me había hecho pasar no se lo iba a perdonar tan fácil.
'Eso espero. Mirá, ahora estás en deuda conmigo queridita eh, así que mañana te vas a levantar temprano y me vas a acompañar a la clínica a sacarme sangre y a buscar un médico como la gente, ¿estamos?' - ya se me escapó la risa. 'No sabés la que te tengo que contar'.

Marcos y yo estábamos abatidos después del día que tuvimos. Estábamos los dos limpitos, bañaditos y calentitos.

'No sabía que estabas tan bueno cambiando una goma, ¿sabés?' - le dije con el pijamita sexy y comiendo una rodaja de tomate.
'¿Ah no? Y bueno, tenés a un machoman al lado tuyo bombón, ¿qué más esperás?' - y se sacó la remera y mostró unos musculitos que no se querían asomar.
Y me tenté.
'Jajajaja, necesitás un gym rápido'.
Vino corriendo y me agarró de las piernas y me subió al hombro. Yo pataleé hasta el cuarto. Me tiró a la cama y esa noche tuvimos lo que nosotros llamamos sexo salvaje. No faltó nada y todavía tuvimos energía para un par de orgasmos.

La noche terminó bien, con una buena dosis de sexo y con la idea de estar uniendo nuestras vidas para siempre.

'Marcos, ¿qué nombre te gustaría que tuviera nuestro hijo?'. Pero él ya estaba dormido. Lo besé en silencio y me dormí sobre su pecho. Después de todo, necesitábamos terminar de esa forma un día como el que tuvimos.

sábado, 7 de agosto de 2010

La explicación

Me quedé dura. En el fondo me lo estaba esperando, pero no tan rápido.

'Contame todo' - le dije medio amenazante.
'Está bien' - y se sentó. 'Fue un amor de secundaria. Bah, "amor". Estuvimos cerca de dos meses, la conocí antes que a vos, obvio, pero la mina está medio chapita, ¿entendés? ¿No la notaste medio rara? Como obsesiva, compulsiva, manipuladora. Cuando me dí cuenta de todo, los chicos me abrieron un poco los ojos, largué todo y al tiempo te conocí a vos. Pero Carolina es de esas medio resentidas y despechadas, de las que tienen una foto de cada uno para acordarse bien de lo que pasó. Muy memoriosa. Me acuerdo que una vez me salió con algo de mes y medio atrás, detalle por detalle y me quedé mudo yo. No fue nada, hasta cogía mal. Después te conocí a vos y me dí cuenta de quién vale en verdad. Obvio que antes de Caro y después de Caro (y antes que vos) vinieron otras. No me vas a hacer contar de cada una, ¿o sí?'.
'No, obvio. Pero yo estoy con el hormonazo y que aparezca una ex tuya después de todo lo que nos pasó hoy y en la primer consulta, hay que tener culo, ¿no te parece?. ¡Contame más detalles de esa turra! ¡Se te re insinuó!' - no hay con qué darnos a las mujeres a la hora de criticar exs.

Y así estuvimos, calentito los 2 en casa, hablando de todo.

Cuando me acordé la llamé a Laura.

'Forra hija de puta, ¡mirá si me vas a mandar a lo de la ex!' - ni hola ni cómo andás.

miércoles, 14 de julio de 2010

El desastre (IV)

Llovía. Y no paraba. Marcos, un poco más tranquilo, empezó a manejar camino a la casa de Caro, la amiga de Lau, para que nos diera una mano.

Los pozos de las calles y las esquinas eran bastante notorios y entre la tormenta, algunos eran difíciles de esquivar. Tal fue así que en una esquina..

¡¡Pjjjjqrrchhh!!


'La puta madre, ¿qué carajo pasó ahora?' - Marcos no podía más con la mala suerte.
'No sé, pero me re asusté, ¿por qué no bajás y te fijás gordo?' - no entendíamos nada, pero el sacudón se hizo sentir.
'Dame el paragüas, a ver.. encima llueve a baldes' - No pudo dejar su rol de macho protector.


'¿Y? ¿Le pasó algo más al auto? ¡Julito se va a pagar las vacaciones con nosotros dos eh!' - le grité desde adentro.
'¿A que no sabés qué pasó?' - no se rió de mi chiste, es más, estaba preocupado.
'No me digas que..'
'¿Pinchamos? Sí, pinchamos' - pude notar la hinchazón de la vena.

En eso me entra un mensaje de Lau:
"Ya hablé con Caro. No tiene problema, pero apurate que tiene trámites que hacer. Los espera en 5 minutos."

Le leí el mensaje a Marcos y él me dijo:
'Ya fue, yo me quedo cambiando la goma acá, creo que tengo una de repuesto en el baúl. Vos mientras andá, no sea cosa que se vaya. Total estás a 3 cuadras. En esta doblás y hacés 2 más derecho. Yo termino y voy, ¿dale amor?' - Marcos, un tierno.
'¿¿¿Algo más que nos pase a nosotros hoy???' - y me bajé corriendo.

Cuando llegué a la esquina me dí vuelta rápido y lo ví todo mojado, con los pelos en la cara, pegados a la piel, haciendo fuerza y renegando con el auto. Después de todo lo que nos había pasado en el día tenía la entereza de seguir para adelante. Yo me morí del amor.

Salteando la parte en que un colectivo pasó rapidísimo y me salpicó toda, yo llegué y toqué timbre. Y alguien abrió la puerta del otro lado.

jueves, 8 de julio de 2010

El desastre (III)

Arrancó la odisea. Marcos parecía Di Palma, sorteando obstáculos y enceguecido por la mala racha que veníamos acumulando. Cuando se me prendió la lamparita..

'Lau, nos tenés que salvar. ¿Viste que hay paro hoy de doctores, enfermeros, de todo, no? Bueno, nosotros hoy, sí, justo hoy, decidimos salir a buscar una ayuda médica para el baby. Entonces no sabemos qué hacer, ya nos pasó de todo, bueno eso no viene al caso y no sabemos a dónde ir ni con quién hablar. Vos tenés una amiga que es clínica o algo de eso, ¿no? Bueno, ¿no sabés si atiende ella hoy? En la casa, en una salita, en la plaza, donde sea' - aceleradísima la llamé a mi mejor amiga.

'Para negra, calmate. Sí, Caro calculo que no tendrá drama. Yo ahora la llamo y le ruego que les de una mano. Vos andá para la casa, ¿sabés dónde vive, no? que cualquier cosa te aviso' - mi salvadora con la salvación.

'Dale, gracias, siempre salvándome las papas vos. Te amo, besito. Ah, Marcos dice que sos grossa.' - ¿no es una genia?.

Así que metió tercera, los ánimos se aceleraron un poco y prendimos la radio. Las discusiones las dejamos para más tarde y con una solución para nuestros problemas nos dedicamos a reírnos de la mala suerte que se nos juntó ese día y de cuánto le iba a costar a Marcos el arreglo de Julito, el mecánico.

Pero, siempre hay un pero, no todo es color de rosas.

Y entonces..

sábado, 22 de mayo de 2010

Te tengo que contar algo

Cómo que qué quiere decir Lau? Estoy embarazada! - le dije en un estado pre-shock. Una señora que se estaba lavando las manos nos miró por el espejo sorprendida también.

Laura tenía el 'cosito' en la mano y lo miraba y me miraba a mí. No me decía nada. Hasta que le cayó la ficha, se emocionó y me abrazó más fuerte que nunca.

¡Ay, te felicito amiga, no lo puedo creer! - me dijo.

Yo.. yo tam.. yo tampoco lo puedo creer. - empecé a temblar.


Salimos del baño abrazadas y llorando a moco tendido las dos. Empezó a delirar con nombres y futuras situaciones, con viajes, con regalos que le iba a hacer a mi bebé y hasta dijo que se iba a poner a tejer!. Tengo que decir que me sacó una sonrisa, pero yo también pensaba en Marcos, en cuándo se lo iba a decir y cómo iría a reaccionar. En mis viejos, 'mi mamá va a empezar a los gritos y va a llamar a toda la familia' pensaba.

A modo de antojo (excusas, obvio!) me compré una barra de chocolate (de los buenos) bien grande y salimos a caminar por las plazas. Nos topamos con familias jugando con sus hijos, tomando mates, sentados, disfrutando del sol. Visitamos un par de negocios de ropa para bebés y simulamos un parto, estabamos re-locas.

Se hizo de noche y llegó la hora de volver a casa. Lo llamé a Marcos y le dije que tenía algo muy importante para decirle, que quería y necesitaba verlo. A los 10 minutos estaba en casa, con pizza y cerveza para 2.
Preparé la mesa, prendí la tele y cuando empezamos a comer, notó que me servía gaseosa y no la cerveza que él había traído. Le sonreí y le dije:

'Amor, te tengo que decir algo muy importante.'

Y me largué a llorar.

jueves, 20 de mayo de 2010

Y uno más uno dio tres

'Che, gorda, aparecieron 2 rayitas, ¿qué quiere decir?' me dijo Laura.

martes, 18 de mayo de 2010

¡No me viene! II

Había sido mucho por un solo día, así que decidimos dejarlo para el siguiente. Ésa noche llegué a mi casa sola, aparentemente con cara de preocupada porque mis viejos me preguntaron todo el tiempo qué me pasaba o si estaba bien. No me acuerdo qué excusas habré inventado, lo que sí es que yo estaba absorta en mis pensamientos y me imaginaba lo que podía llegar a pasar al otro día.

Si el cosito (siempre me dio cosa nombrarlo) mostraba una sola línea, todo estaría bien, normal, encontraría placer en la rutina por primera vez y lo olvidaría.

Si el cosito mostraba dos líneas cambiaría mi vida, totalmente. No más salir, no más irresponsabilidades, no más momentos sola y en las fotos con Marcos seríamos 3, no 2. No más llegar a cualquier hora ni autodependencia. Habría alguien más en mi vida, alguien tan o más importante que cualquiera de mis familiares o amigos.

'¿Qué se sentirá tener un hijo?'.

Mi adolescencia extendida y mi 'vida-loca' llegarían a su fin. Ya lo dije, un cambio total y absoluto.

Me costó dormir esa noche y al otro día me levanté tensa. Afuera era un día nublado y desde el balcón se podía ver cualquier escena típica de un otoño en la ciudad. Todos continuaban con su vida habitual, corriendo atrás de sus problemas o paseando y dándole de comer a palomas o perros que se cruzaban. Y me imaginaba en la misma situación, con Marcos y mi hijo/a...

Mejor la mente en blanco y salir en busca de la respuesta. Laura, mi fiel compañera, llegó puntual a casa y con la excusa de dar una vuelta, salimos.

El farmacéutico estará acostumbrado a vender 'cositos' porque lo entregó como una aspirina cualquiera. Claro, en ese coso no estaba la respuesta de su vida!

Entramos al shopping y corrimos al baño. Entré, hice lo que tenía que hacer y Laura contó el tiempo. No quise ni mirarlo durante los minutos que tuvimos que esperar y cuando se cumplió la hora abrí los ojos. Laura estaba al lado mío, mirando atentamente qué cantidad de rayas había. Tenía los ojos abiertos bien grande y la boca entreabierta.

Y su respuesta fue..

sábado, 15 de mayo de 2010

¡No me viene!

No me venía, no me venía y no me venía. Y yo me preguntaba ¿qué hago?, ¿a quién le digo?, ¿cómo no nos cuidamos?, ¿estaré embarazada?.

La última pregunta me hizo eco en la cabeza todo el día. No sabía qué hacer y lo peor era que no le quería contar nada a nadie. Me agarró un ataque de paranoia. Yo, que soy regular, nunca me había fallado don Andrés y ésto me descolocó.

Al día siguiente y viendo que todo seguía igual no aguanté más y la llamé por teléfono a Laura y acordamos de juntarnos en un bar en una hora.

Me bañé tensa, no combiné la ropa y salí con buso haciendo 25 grados. Estaba mal.

Obviamente llegué más temprano de lo acordado y me pedí un café (odio el café, no sé por qué lo pedí). Estaba horrible, re amargo, puaj!. Al ratito llegó mi salvadora, mi oído, mi psicóloga, mi cura, la que escuchó todos mis pecados. Y se lo tiré así, de una. Antes de que se siente le dije con cara de seria y preocupación: NO ME VIENE HACE UN MES Y UN DÍA. No me dijo nada y se sentó.

Hablamos, sí que hablamos y pedimos té, jugos y un submarino cuando empezó a hacerse de noche. Estuvimos toda la tarde dándole vueltas al asunto y yo seguía preocupada. Me agarró angustia oral y todavía me acuerdo de la docena y un poco más de medialunas dulces que comí. No paraba de hablar, lloré y me preocupé. No quería quedar embarazada a los 25 años, a pesar de estar casada con el amor de mi vida (¿el amor de mi vida?).

Laura me contuvo y me calmó un poco. Y la decisión final es obvia: salimos en busca de una farmacia y compramos un test de embarazo. Ahí iba a encontrar la respuesta.



Y ustedes, mujeres, ¿qué pensaron en sus atrasos?. Y ustedes, hombres, ¿les dijo alguna chica alguna vez de un atraso?

viernes, 7 de mayo de 2010

Mi primer gran error (III)

Me levanté como una lady, como diciendo 'aquí no pasó nada', pero llegué al altar un poco rengueando. La iglesia había cesado de risas y yo pedí perdón mientras el cura me preguntaba si estaba bien (en realidad ellos debían habermelo pedido a mí por reírse de mi mini-accidente!).

En fin, la ceremonia fue divina, la música le ponía más emoción de la que había y Marcos estaba feliz. Al momento de los anillos, Laura y mi mamá se acercaron para sacar unas fotos. Mi casi marido me estaba diciendo que me juraba amor eterno, que era el amor de su vida y lo más importante que tenía. Rosa del otro lado rezongaba y no atinó a felicitarnos cuando salimos, ya con los anillos y arroz en el tocado.

La noche era espectacular y el salón ya nos estaba esperando para una velada genial. La comida estaba exquisita, el cotillón súper fiestero y el Dj pasó los mejores temas. Bailamos, disfrutamos, fuimos felices. Rodeado de amigos y familiares queridos (bueno, la mayoría) que nos deseaban lo mejor y abalaban nuestra decisión eterna (¿eterna?).

La noche de bodas fue para el recuerdo. Fuimos al mejor hotel de la ciudad, en una habitación completa completa. Apenas entramos, llenándonos de besos por el cuerpo, nos fuimos sacando la ropa, pieza por pieza. Yo lo notaba excitado, con mucha pasión que quería salir. Las paredes, la alfombra y el balcón fueron testigos de nuestros orgasmos y el momento del hidromasaje con champagne fue tocar el cielo con las manos. Yo estaba con mi reciente marido, en una habitación lujosa, en el hotel más lindo, tomando champagne en un hidromasaje y jugando con la espuma y las burbujas. Marcos estaba insaciable y recordamos viejas épocas de noviazgo. Una música tenue acompañó las 7 horas de placer hasta que quedamos rendidos en la cama, comiendo chocolates y bombones, plenos y satisfechos. Ya empezaba a amanecer así que nos quedamos dormidos, así, desnudos, cuando entró la chica del servicio y se encontró con semejante situación.



Igual, lo mejor, vino en la luna de miel.. ¿a qué no saben qué pasó?

martes, 4 de mayo de 2010

Mi primer gran error (II)

Al otro día ya estaban todos enterados de la ceremonia y mi vieja empezó con todos los preparativos. 'Que el mejor salón va a ser éste porque tiene ésto, ésto y aquello, que en la comida tiene que haber lo mejor para todos, que ninguno salga desconforme,blablabla'. Obviamente no me perdí ni un sólo detalle y todo quedó a gusto de Marcos y quien les escribe.
Y así fue como el 17 de marzo nos casamos por iglesia, con toda su familia a la derecha y la mía a la izquierda.

No voy a olvidarme nunca de lo nerviosa que estaba ese día y del kilo y medio de helado de dulce de leche granizado que me comí(acompañado por la culpa de que no me iba a entrar el vestido).

Marcos me iba informando vía sms de cómo estaba yendo todo en la iglesia y así estuvimos todo el día: que te amo de acá, que te amo de allá, que éste día es único y todas las cursilerías de siempre.
Laura, mi mejor amiga, me acompañó durante todos los meses de preparativos, hasta que entré a la iglesia. No podía estar sin su opinión a cada paso que daba.

Cuando ya estaba todo listo, llegó la hora de entrar. Se abrieron las puertas y me encontré con mi papá. Fue la primera y única vez que lo vi de traje, todo negro, impecable, un muñequito, me lo quería comer. Me abrazó y me dijo que estaba hermosa. Miré hacia el altar y sentí decenas de pares de ojos mirándome y sacando pañuelitos que se dirigían a las narices. Las flores en los bancos, la alfombra, las luces y los demás arreglos vistieron el lugar y lo dejaron hermoso. Sonaba Ave María de fondo, la situación era perfecta. Marcos, con ese smoking que le quedaba justo, sonriendo de oreja a oreja(siempre me gustó su sonrisa) me dijo a la distancia que me amaba y que era la mujer de su vida. Se me cayó una lágrima. El sacerdote nos esperaba ansioso, feliz y Laura y mi mamá estaban abrazadas, ahogándose en lágrimas.

Cuando ya quedaban 2 metros para llegar hacia donde estaba Marcos sucedió algo que no me voy a olvidar jamás: el taco de mi zapato hizo ¡track! y caí redonda al piso. El Ave María, las flores, las lágrimas y el velo quedaron atrás. La iglesia era una carcajada, hasta el cura se me rió.




Y ustedes..¿alguna vez vivieron una situación así? Diganme por favor que no fui la única!