domingo, 25 de diciembre de 2011

Noche de paz, noche de amor.

Después de decidirme completamente a bajar los cambios que tenía subidos últimamente, logré tranquilizarme, tanto mental como corporalmente y los dolores desaparecieron. Al otro día ya estaba de vuelta en mi casa y focalizada únicamente en darle lo mejor a mi hijo o hija en éstos 2 meses que me quedaban de embarazo. Comprendí que la locura genera más locura y que lo mejor era tomarse las cosas con más calma, ya que de a poco todo iba volviendo a su rumbo habitual.

Me interné en un spa por unos días con mi amiga Laura, que hacía muchos días no tenía noticias de ella. Nos hicimos de todo: masajes, tratamientos faciales, hidromasajes, sauna, pileta, algunos ejercicios y comimos de lo más sano. Sentía que debía hacerlo y Marcos estuvo de acuerdo. Fue el regalito de Navidad de Laura, porque nuestros ingresos seguían siendo acotados, por lo menos, hasta la mitad del año que viene cuando ya estuviéramos medio cancheros con el tema de la maternidad y pueda ir haciendo algo de trabajo en casa.

Salimos renovadas. La verdad que fue un regalo que me vino bárbaro ya que me relajé y la pasamos brutal con mi mejor amiga, poniéndonos al día, hablando de todo y de todos. Le conté el accidente de Marcos, toda la historia de Laura y las anécdotas del hospital. Ella no podía más que reírse y putear al gato cagado a escobazos de la doctorcita. También escuché todo lo que tenía para contarme Lauri acerca de su vida últimamente. Me alegró muchísimo saber que ella había conocido a un tipo en una reunión de trabajo extra-oficina y que, si bien iba todo tranquilo y despacito, estaban muy bien y que la pasaban regio juntos.

Para el miércoles ya estaba de vuelta en la locura de la ciudad, pero lo único que quería era seguir relajada con mi marido en la cama y mimarnos como hacía tiempo no podíamos hacer. Esa noche no sé si fue el spa, el relax que tenía encima o qué pero tuve una de mis mejores noches de sexo. Si bien la que tuvo que laburar fui yo, por la panza y por encontrar una posición cómoda, probamos cosas nuevas y hasta incluímos algo de comida, súper-recomendable. Recuerdo esa noche como si fuera la de ayer, recorrí cada centímetro del cuerpo de Marcos y disfruté sus besos en mi cuello y sus manos en la cintura. Se me vienen a la memoria las frases que me susurraba al oído y las veces que me repitió que me amaba. Me dedicó cada uno de sus orgasmos y exhalaba con tanto placer que hasta su sudor me parecía dulce. Sentía cada latido de su corazón en mi pecho y sus piernas abrazando mis gemidos. Desplomé cada uno de mis mordiscos sobre su espalda y besé incansablemente cada músculo que se marcaba entregándome su amor a cada momento.


Después de tantos quilombos, necesitábamos los dos retomar esa conexión, ¿no?



*Nota: Muy feliz navidad a cada uno de mis lectores y a todos aquellos que entran a este humilde espacio de la blogósfera que tantas satisfacciones me trajo y me sigue trayendo. Quiero agradecer infinitamente a todos los que me hacen el aguante y me dedican sus hermosos comentarios desde hace ya más de un año. Me llenan de alegría con cada palabra y me dan ganas de seguir contando más y más todo lo que me fue pasando. Gracias por leerme y compartir conmigo sus experiencias. Son lo más, como se dice ahora. ¡Y vamos que hay mal atendida para rato!

lunes, 12 de diciembre de 2011

¿¿¿Se viene el parto???

Cuando sentía que ya no tenía más nada porqué preocuparme porque el tema de Carolina se había solucionado, Marcos estaba mejorando con el tema del brazo y se respiraba paz y armonía en toda mi familia, mi cuerpo me pasó factura de todo lo que me había estado pasando esos últimos días. Mi año todavía tenía menos de una semana para terminar pero una preocupación más en la cabeza: empecé a sentir dolores en la panza.

En realidad venían de hacía un tiempo, pero al ratito se me pasaba y no le daba importancia. Me protegía la culpa diciéndome que seguramente era por la posición del bebé, algo que había comido o que la ropa era muy ajustada, nada muy grave. Pero un día me desperté a la mitad de la madrugada sintiendo un dolor muy fuerte en el vientre y ésta vez no me podía salvar con nada, realmente era fuerte. Y me preocupé mucho.

Me retorcía en la cama y hacía fuerza por no gritar, pero lo terminé despertando a Marcos por la desesperación que me agarró. Él no entendía nada, me cagó a pedos por no haberle contado los hechos anteriores y como pudo me cambió, agarró un bolsito y salimos para el hospital.
Con una mano manejaba, la sana, y con el yeso me acariciaba la panza y trataba de tranquilizarme diciéndome que todo iba a estar bien. Yo del dolor más de una vez le apreté la muñeca sin darme cuenta y hasta llegué a morderle la punta de los dedos. Él se la bancó sin chistar y me ayudó en todo.

Ya casi que nos habíamos hecho amigos de los médicos y las enfermeras porque últimamente habíamos ido al hospital bastante seguido. Me atendió una doctora hiper-dulce, súper tranquila, de esas que viven la vida en primera, siempre en slow y con toda su vocecita después de revisarme bien me dijo: 'Mirá, no es nada, son tus primeras contraccioncitas, ¿si? No hay nada de qué preocuparse, es normal. El loquito o la loquita está con ganas de salir, jijiji.'

En mi estado no pude más que sonreirle y agradecerle; me tenía que bancar los dolores. Le conté que tenía fecha para febrero pero me dijo que es muy frecuente el nacimiento de sietemesinos, sobre todo a causa de stress o algún accidente que induzca la rotura de la bolsa, etc. Apenas me dijo esto la llené de preguntas acerca del estado de salud de los bebés sietemesinos, si tienen una vida normal, si alcanzan el desarrollo suficiente, si le afectaba en algo la calidad de vida y muy tranquila no me quedé.

De todas maneras no me podía ir a mi casa, así que decidieron internarme por lo menos hasta el día siguiente. Juro que esa noche soñé que paría..pero que el final no era feliz.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Instinto asesino

Abrí los ojos, la miré fijo y empecé a elegir cuáles dientes le iba a bajar. Me imaginaba cada uno de los anillos de mi mano derecha hinchándole las encías y haciéndola sangrar. Para no tener la otra mano desocupada, pensé en arrancarle cada uno de los pelos que tenía y que después me barriera el piso con la lengua. Como seguramente se iba a agachar, tenía la altura justa para que mi rodilla le diera en la boca del estómago y un codazo en la espalda que la tumbara en el piso. Una vez tirada, un par de patadas en las costillas serían el toque final que la terminaría de desarmar a la muy turra. ¿Cómo va a decir eso? ¿Estaba loca?
Pareciéndome un poco fuerte, y teniendo en cuenta mi estado físico que no me ayudaba para bancarme una pelea así, preferí simular simpatía.

'Jajajaja.. y no! Para eso ya estoy yo, que aparte puedo jugar con lo que hay adentro, ¿no?' - le dije.
'Si... tampoco se puede jugar mucho que digamos con eso, ¿no? jajajaja. No se puede saltar la soga, ni al elástico.. no sé si me explico' - remató.

Tenía que llegar un comentario así para que Marcos reaccionara. Típico: hay que tocar el tema del tamaño para que un hombre se sienta insultado y empiece a defenderse.

'Bueno, bueno, bueno.. hasta acá. Carolina te agradezco que hayas venido y te hayas preocupado pero ya está, no quiero seguir mezclando más las cosas para no generar malos entendidos. Está más que claro, pero por las dudas lo vuelvo a resaltar: yo estoy casado y esperando un hijo con ella; lo nuestro fue hace mucho tiempo y no va a volver a pasar nada nunca más. Me parece absolutamente desubicado de tu parte ciertos comentarios y te voy a pedir que te vayas. Muy lindo el cartelito, la charla, todo, pero se terminó. Ah, además no quiero que vuelvas a aparecer, ni me llames, ni mandes mensajes, nada por el estilo. Si volvés a tener un accidente, acordate de otra persona para que te rescate, yo para vos no existo más, ¿ok?' - y me dejó muda.

Se levantó, abrió la puerta y la echó.


Cuando cerró la puerta dijo: 'Bien que gritaba con este juguetito.'

miércoles, 16 de noviembre de 2011

¡Me van a enfermar, me van a enfermar!

Era el colmo. ¡No se rendía nunca la muy tontita! ¿Se pensaba que todavía tenía chances? ¿Qué la motivaba a seguir jodiendo a esta mina? ¿Será masoquista? O peor: ¿Marcos la ilusionará, se hará el galán o estará también con ella?

'¿¡CÓMO QUE QUIERE VENIR PARA ACÁ!? ¡Es pura provocación! Está buscando que la deje pelada. Pero me busca, me busca y me va a terminar encontrando. ¿Y acaso con motivo de qué piensa aparecer?' - gritaba, mientras pensaba que no tenía respiro ni a fin de año.
'No sé, me dijo eso nomás' - dijo, haciéndose el que no entendía nada. Con una mano sostenía el celular y con la otra, enyesada, se agarraba la cabeza como diciendo qué quilombo se me viene.

Me arreglé un poco; no quería dar más imagen de loca de la que ya tenía. El calor me tenía irritada y transpiraba como si estuviera abajo del sol y eso me ponía de peor humor. Sonó el timbre y le grité a Marcos: 'Dejamelá a mí, yo la atiendo'
Ustedes me dirán si no es ridícula. Apareció con un cartel bien bochornoso y escrito en neutro que decía: ¡Recupérate, compadre! repleto de sonrisitas y corazoncitos tapándose la cara y cuando escuchó que se abrió la puerta gritó ¡HOLA! con esa cara de boluda, mostrando todos los dientes y haciéndose la simpática, medio payasito, con un capri gastado y una remera verde que se le notaban todos las bolitas de tela de lo usada que estaba. Yo, al lado de ella y con un crío en las entrañas, era una lady. Me quedé boquiabierta, con el picaporte en la mano, y al segundo me empecé a reir. No puedo estar insegura con una mina así. Aparentemente venía con ánimos de amiguita, nada de calentar ninguna bragueta ni mostrar escotes veraniegos.
Cuando se dio cuenta que era yo, le cambió la cara y pidió perdón, avergonzadísima. Yo disfruté tanto su ridiculez que me sentía con ventajas ante la situación. Le dije de mala gana que pasara y le agarré el cartel ese de lástima. Ahora quería verle la cara a Marcos y ver qué decía, cómo la miraba y qué actitud tenía ante ella, si me iba a besar, demostrar que éramos una familia y le marcaba bien la diferencia, dejando en claro el papel que jugaba cada uno en esta historia.

El muy goma no decía nada, tartamudeaba, se acomodaba la ropa, típicas señales suyas cuando está nervioso, incómodo. Los dejé solos, para que charlaran y me fui a la cocina a escuchar todo atrás de la puerta. Obviamente dejé un espacio por donde chusmear lo que hacían. Me hice la divina y les traje té con galletitas y me senté al lado de él y lo abrazaba, me tocaba la panza, le hacía tocarme la panza, tiraba comentarios al estilo "mujer radiante" y hacía de cuenta que la vida me sonreía.
El motivo de la visita fue el susto que se llevó cuando en el hospital se enteró de lo del famoso Papá Noel accidentado y cuando leyó el historial, no lo podía creer.
'Decí que no fue nada, pero me agarró un miedo cuando ví tu nombre ahí Marqui, te juro no lo podía creer' (¿Marqui? ¡Hacete lavar el culo, pelotuda!) 'Así que apenas pude me vine para saber si necesitabas algo, después de todo lo que vos hiciste por mí, lo mínimo que puedo hacer es ofrecerte mi ayuda por si necesitás algo; eso sí, bajarte el cierre cuando quieras ir al baño no creo, porque no tengo drama, pero no creo que te dejen, jajajajajajaja.'



La mato, agarrenmé porque la mato.

martes, 1 de noviembre de 2011

Exploté

'Na, na, na. Esto es muy fuerte. Esta mina siempre aparece para armar quilombo. ¿Y ahora qué quiere? Qué raro que aparece siempre después que se solucionaron los problemas. ¿No le quedó claro lo que le dije la otra vez? ¿Está buscando que la cague a trompadas? Yo no tengo drama y ganas no me faltan. Se la tengo jurada a ese gato. Sigue y sigue y sigue jodiendo con vos. Me va a agarrar cruzada un día y le voy a dar vuelta la cara de un tortazo. ¿No se cansa de romper las bolas? ¿Todavía se piensa que tiene alguna chanche con vos? ¿O pasó algo que a ella le pueda llegar a dar a pensar que todavía puede pasar algo? ¿No habrás hecho nada vos, manquito no? Porque si algo me falta es que después de todo, termines con ella. Yo estoy re podrida, no puedo seguir bancándome a esta minita que te ande por atrás. ¿No fui clara? ¿Eh? Decime porque sino parece que yo estoy loca. Bastante paciencia le tuve la otra vez con eso del accidente y me tuve que aguantar que te hagas el Súperman yendo a rescatar gente. ¿Es o se hace? ¿Cuántas veces le voy a tener que aclarar las cosas? Mirá, mirá lo que tenemos vos y yo; en 2 meses sale. Más claro que ésto me parece que no hay. Encima la muy cagona manda mensajitos, se la da de moderna ahí. Yo le voy a dar así queda moderna. Le voy a decir que se usan los chichones y los moretones en los ojos. ¡Claaaaro, loco! Que pare un poco. Me está colmando la paciencia, me está colmando la paciencia. A ver.. ¿qué quiere? ¿Qué te dice? ¿Chocó otra vez la boluda? Y si, no me sorprendería. Porque qué se puede esperar de ella si no..'

Marcos lee el mensaje y me interrumpe:

'Está viniendo para acá..'

sábado, 22 de octubre de 2011

Mal atendida atiende a Papá Noel

El corazón me latía a mil por hora. El susto que tenía era increíble, sin embargo me tranquilizó en cierta medida el tono jocoso del médico. Supuse que si iba a dar una mala noticia, no lo haría con ese tono, ¿no?.
'Señora, está todo bien, quédese tranquila. Estamos muy acostumbrados a que pasen estas cosas. Lo que nos resultó muy gracioso fue el particular traje de Papá Noel, eso sí que no lo habíamos visto nunca, jajajaja. (¿'jajajaja'? ¿me está jodiendo este tipo?) Tuvimos que curarle las heridas y limpiamos las cicatrices que le quedaron, fue un estruendo fuerte, pero no trajo consecuencias mayores. Únicamente les vamos a pedir que lo dejen descansar, ahora está durmiendo y va a tener la mano engasada por unos días y, obviamente, no la va a poder usar. Pueden quedarse esta noche acá y mañana tempranito, Papá Noel podrá irse a seguir repartiendo los regalitos, jajajaja.'

El médico estaba chocho, no paraba de meter chistes y yo lo quería mandar a la mierda. No sé si lo hizo para descontracturar un poco o porque había tenido un brindis a las 12, pero no me cayó para nada bien.
Mi viejo lo tenía a Marcos entre ceja y ceja; yo lo desperté a Joaquín y le dije que se quedara acompañándome y que mi viejo se vaya a descansar.

Pasé la noche en el hospital, me acosté un ratito en la cama de al lado. La imagen de Marcos era patética: dormido, con la boca abierta y largando saliva, vestido de Papá Noel y con una mano blanca entre sus zonas..pudendas. Cuando Joaquín entró se escuchó un 'AH BUE' y no pude hacer otra cosa más que reirme.

La verdad que descansar no pude, pero al otro día a eso de las 10 de la mañana yo ya estaba en mi casa, con el tarado de mi marido sentado a la mesa y preparándole el desayuno.
Sonó su celular, y cuando pasa eso nunca se pueden esperar buenas noticias.


'Un mensaje nuevo de: ....Carolina.'

sábado, 1 de octubre de 2011

Último momento: Papá Noel accidentado

El hospital estaba desierto. Eran las 0:10 horas del 25, pleno festejo de Navidad. Sólo un par de médicos rezongones por tener que estar ese día trabajando habitaban el lugar. Entramos todos corriendo y se asomaron los profesionales que estaban de guardia. Obviamente no se sorprendieron de tener que atender un paciente por un accidente con pirotecnia, lo cual es muy habitual para esas fechas. Sin hacernos ningún tipo de pregunta empezaron a revisarlo y sacarle el traje. Fue todo muy confuso, rápido y descontrolado, sin resaltar lo patético de la situación con un hombre borracho disfrazado de Papá Noel y, encima, lastimado. El doctor no pudo disimular reirse ante esa imagen tan particular.

Marcos estaba inconsciente, no podía saber cómo se sentía ni qué le dolía. Diciéndonos que nos tranquilizáramos y esperáramos en la sala, se lo llevaron a una habitación para atenderlo correctamente. Llamamos a la casa de mis tíos avisando que ya lo estaban atendiendo y nos sentamos en unas sillas que nos sostuvieron por un par de horas.

Yo no sabía si reirme o llorar. Si pararme e irme por lo boludo que había sido Marcos o empezar a rezar con todas mis fuerzas. Joaquín me contuvo y me aseguró que todo iba a estar bien. Mi viejo estaba re caliente con Papá Noel, Navidad, las fiestas y todo; quería mandar todo a la mierda, y a mi me ponía más nerviosa. Recorrimos el pasillo de ida y vuelta cientos de veces mientras entraba más gente herida de manera similar al boludo de mi marido. Entrando en confianza con el lugar empecé a charlar con familiares de otros accidentados y compartíamos los sentimientos de la situación.

Mi panza no daba más, no veía la hora de que todo haya terminado y bien y poder irme a mi casa a descansar. Me había arruinado la fiesta y tenía miedo de que tantos nervios me jugaran en contra a mi y al bebé. Esperando, Joaquín se quedó dormido en una silla y mi viejo se tomó como una jarra de café.

Cuando llegó el doctor que se lo había llevado me levanté de un salto.
'¿Familiares del Papá Noel accidentado?' - preguntó chistosamente en voz alta a la sala.
Tímida, pero rápidamente salí corriendo a conocer las nuevas noticias, mientras el resto de las personas largaban sus carcajadas burlonas.