domingo, 7 de noviembre de 2010

Nuevas enemigas: hormonas.

'Tranquilizate, no pasa nada amor.'
'¡Cómo querés que me tranquilice Marcos!.'
'Pero si está todo bien, gorda.'
'¿Ves? Vos también me ves gorda. Todos me dicen que 'uy, cómo viene ese bebé', 'el embarazo es tu mejor excusa, ¿eh?' y cosas por el estilo. Después de la farmacia y del nutricionista, ¡cómo querés que esté bien!.. y tranquila.'
'Pero te dijo que por un mes y medio no era lo más recomendable subir 5 kilos, nada más.'
'Y medio Marcos, 5 kilos y medio. No le puedo estar haciendo ésto a nuestro hijo. Mirá si le hace mal, me siento para la mierda. ¿Tendrá algún problema ahora?.'
'Pero no mi amor. ¡Calmate que es peor así!. Eso le va a hacer mal a él, no comer de más. Aunque si querés podés ir regulándote para que te quedés más tranquila. No hagas actividad física, por las dudas, ya veo que el movimiento o algo así le hace mal, pero entrale más a una ensalada que a una fuente de fideos, por ejemplo.'
'Pero..'
'Si vos lo querés comer, comelo. Eso sí, después no me vengas con 'ay, me pesé de nuevo y catástrofe' o 'me salió otro pozo más' o cosas por el estilo. Porque no me gusta decir todo el tiempo 'yo te avisé', 'te lo dije' o 'y bueno, te lo buscaste'.'
'¡No me entendés! Nadie me entiende. Todos me dicen las mismas cosas, pero ¿y yo? ¿Quién piensa en mí nomás? Vos mi amorcito quedate tranquilo, no lo escuches a papá ni a la abuela, a nadie, que yo sé lo que es mejor para vos.'
'¿Qué? ¡Y a vos quién te entiende, nena! Andá, bañate y bajá unos cambios porque así no vamos a ningún lado eh.'
'Pero más vale, goma. Andá, andá vos que no sabés lo que es tener vida en la panza.'

Abrí la ducha, me descambié y cuando estaba por entrar me grita '¡LOCA HISTÉRICA!'
Ah, no. Nunca le digas eso a una mujer en pleno ataque de hormonas. Todo, menos eso.

jueves, 21 de octubre de 2010

Doctor, doctor.

Al otro día me sentía mejor. Sí, tuve que ir un par de veces más al baño por mareos y demás, pero estaba relativamente bien. La casa había quedado hecha un desastre así que me puse a acomodar un poco y revolviendo las cosas y recordando olores pasados. Según me contaron después fue todo un éxito y hasta algunos parientes que estaban peleados, retomaron el diálogo. De Julián no me llegó ningún comentario y Marcos me había dejado una notita en la mesa que había salido a comprar unas cosas y que me amaba.
Yo aproveché el sábado a la mañana para irme hasta la clínica y averiguar si ya estaban los resultados de los análisis de sangre. Por suerte estaba todo bien, le comenté al doctor lo de la bendita tabla de fiambres y me dijo que evite todas esas grasas y cosas tan saladas en cantidad, que total tenía una vida larga para darme esos gustos, pero que por ahora no. De paso le pregunté más o menos qué podía comer y qué no y, aunque me recomendó una nutricionista, me tiró un par de ítems básicos.
A la salida, pasé por una farmacia y me pesé, para ver si el baby en ese mes y medio que llevaba de embarazo había engordado un poquito.
De poquito no tenía nada: ¡había aumentado 5 kilos y medio!. Me quise morir.

'Hola, ¿con la nutricionista?. Sí, ¿qué tal? Quisiera saber para cuándo puedo tener un turno. ¿El martes a la tarde? Sí, bárbaro, gracias. Hasta luego.'

domingo, 3 de octubre de 2010

De los fiambres al baño hay cientos de bocados.

Marcos salió tentado de la pieza, pero lo hice calmar para que no se creara una intriga de saber qué había pasado y terminaran todos sabiendo que el primo Julián, 'el gordito' había sido mi primera vez. No quería quilombos familiares justo esa noche.

Y arrancó la fiesta y había música y mucha, pero mucha comida. Canapés, pionono, sandwichitos, jugos, gaseosas, vino y cerveza. Papas fritas, chizzitos, palitos salados, maníes, jamón, queso y ¡fiambres!. Esa bandeja llena de mortadela, aceitunas, bondiola, salchichón primavera, salame picado grueso y fino y.. ¡la cerveza la tenía que dejar para dentro de 7 meses!.

Comí. Mucho. Y me empaché. No sé cómo habrá seguido la fiesta, no sé qué me habrán preguntado las tías jocosas y no me acuerdo qué me habrá sugerido mi vieja esa noche; si comiera menos, si saludar al tío Mario sería correcto. No sé qué novedad me habrá traído Laura de su trabajo ni qué chistes de Marcos habré festejado.

Lo que sé, es que ese empacho no me lo olvido más. Cómo será que desde la tabla de fiambres al baño y la cama no me quedó un solo recuerdo, mas que el de estar arrodillada, con la cabeza adentro del inodoro, tosiendo y respondiendole a decenas de harcadas que querían largar tanto pan, tanto arrollado, tanto ají, tanto.. TANTO.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

¿A ese gordo te comiste?

Me quedé un instante esperando la respuesta o la actitud de Marcos frente a lo que le había dicho del recién llegado. Y me sorprendí.

'Jajajajajajajajajajajajajajajajaja' - se había tentado.
'...¿qué pasa Marcos? ¿De qué te reís?' - le pregunté sin entender nada.
'¡No podés!' - me dijo secándose las lágrimas, tirado en el piso.
'Bueno Marcos, quizás no era el momento para decirtelo ahora, pero no quiero que haya secretos, mentiras, o cosas sin decir entre nosotros..' - y me interrumpió.
'No. No es eso. No podés haberte comido a ese gordo, sos una hija de puta' - y se siguió riendo.



Esta vez, él me había sorprendido a mí.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Tragame tierra

Me quedé parada en la puerta, sin reaccionar. Por dentro pedía un ¡tragame tierra! hasta la China. Julián reconoció a su madre y demás familiares así que se acercó como pancho por su casa y empezó a degustar de la comida. Era uno más. Sin embargo Marcos no pensaba lo mismo.

'¿Quién es este pibe? ¿Por qué venís con él a mi casa? ¿De dónde lo conocés? ¿Por qué no me avisaste nada?' - empezó el cuestionario y subió un poco el tono de la voz.
'¡Pará nene! Tranquilizate que ahora te explicó' - le dije, tratando de encontrar alguna respuesta que evite el temita.
Se refregó la cara. 'Ok, hablá' y se sentó en la cama.
'Es.. mi primo. Hace años que no lo veía y me lo encontré viniendo para acá. Él me paró, me reconoció. Al principio ni bola yo, pero después le reconocí los ojos y la cara ya era más familiar. Resulta que tuvo unos re-quilombos y engordó, todo. Hizo un re-cambio el loco' - empecé a contarle la verdad a medias.
'Te estás desviando, ¿qué hace acá?' - ya sin tanta paciencia.
'Bueno, pará. Resulta que nos pusimos a charlar, después de tantos años hay un montón de novedades. Y nada.'
'¿Nada qué?' - no era ningún boludo.
'Relajate que le conté todo. Sabe que estoy casada, pero lo del baby no le dije. No sé, me pareció mucho para un ratito nomás, entonces lo invité acá, a casa, para que te conociera y qué sé yo. ¡Pero nunca me imaginé esto!'
'Yo tengo un culo también.. Organizo esta cena familiar, con amigos y todo y justo vos te caés con otro tipo. Me fijé en no olvidarme de nada, que haya comida suficiente, en avisarles a todos y cada uno, en ordenar, limpiar, salí antes del laburo, todo y me salió todo mal' - me dijo y casi me lo como a besos.
'¡Pero no! La sorpresa estuvo.. por parte de los 2 creo.'
'Sí, ya lo creo'.
'Pero hay algo más, un detallecito que vos no sabés..'
'¿Qué más hay?'
'Julián fue mi primera vez'

domingo, 5 de septiembre de 2010

Grande má

'¡Felicitaciones!' - fue el recibimiento unísono de todos apenas abrí la puerta. Había sanguchitos, canapés, gaseosas y champagne. Estaba todo acomodado, bien iluminado y ordenado. Era una celebración por mi embarazo.

Los ví a mis viejos, a Rosa, a Laura y a Marcos. A amigos de la familia y del trabajo de mi flamante marido. Los ví a todos y todos me vieron a mí.

Enseguida cambiaron la cara cuando apareció por atrás mío Julián, mi primo. Julián, un flaco desconocido para algunos. Julián, mi primera vez.

Al primero que ví fue a Marcos y la sonrisa se le desdibujó al instante. La cara lo decía todo.



¡La que me esperaba!

domingo, 29 de agosto de 2010

¿Mirá quién reapareció?

Al otro día volví a la oficina. De ánimo estaba mejor y ya se habían ido los malestares. Cuando llegué me recibieron con aplausos, felicitaciones, besos y abrazos. Yo me emocioné, el hormonazo se puso como loco y me preguntaron a cada rato si estaba bien o si necesitaba algo. Unos amores mis compañeros.

Yo les conté de cómo me había enterado, de lo de Caro y lo del hospital. Somos todos compinches y nos contamos todo entre todos. Las chicas se pusieron de mi lado y los chicos elogiaron la actitud de Marcos y se sorprendieron con la personalidad de la doctora gato.

'Che, a la salida podríamos ir a un after que hay por acá cerca así brindamos por la futura mamá y nos distendemos un poco, ¿qué les parece?' - dijo uno de los chicos.

A todos nos pareció buena idea, así que cuando se hicieron las 7 cerramos la oficina y fuimos al bar. Cuando llegamos, el clima me gustó porque no había humo y era toda gente de nuestra edad, unos veinteañeros de traje y camisas desprendidas con corbatas olvidadas en algunas sillas.

Nos sentamos cerca de la barra y los chicos pidieron unas cervezas. Yo opté por un jugo de naranja y por primera vez le tuve que decir que no al alcohol. Me costó, claro, pero todo sea por el bebé. De sólo pensar que por 9 meses no iba a poder ni siquiera oler una botella de Gancia, me agarraba un cosquilleo.
Empezamos a hablar de clientes, de gente de la oficina, me preguntaron cómo estaba Marcos, qué decía, qué sentía. Hablamos de actualidad, de precios, de economía.
En un momento, cerca de las 8 y media, entra al bar un chico que me resultó conocido. Cuando me vió se acercó y me saludó.

'¡Hey! ¿Cómo andás tanto tiempo, prima?' - me dijo el suedo-extraño.
'¿Prima? Yo a vos te tengo de algún lado pero no me doy cuenta de dónde, ¿cómo te llamás?' - le pregunté.
'Soy Juli boluda. Julián' - y ahí me cambió la cara.
'Aaay, ¿cómo estás? ¡Hace años que no te veo! Estás re cambiado' - y era verdad. Ahora estaba más flaco, con anteojos y era la primera vez que lo veía con camisa.
'Bien. Conseguí un laburo buenísimo por acá cerca y vinimos a tomar algo con mis compañeros, ¿y vos?'
'Igual. Me casé hace un mes y un poquito más y estamos festejando'.

Hablamos. Comentamos de tías, de primas, me preguntó por mis viejos. Le conté de Marcos, del embarazo, del viaje.

Se hicieron las 9 y algo. Ya era tarde para seguir en un bar y era hora de volver a casa.

'¡Uy! Mirá la hora que es. Me tengo que ir a casa volando. ¿Querés venir y comemos algo?'
'¿Pero no es que estás viviendo con tu marido?' - me preguntó Julián.
'Sí, pero no pasa nada. Dale venite que después te alcanzo hasta tu casa.'

Cuando llegamos al departamento me abrió la puerta. Subimos por el ascensor y puse la llave.

Cuando abrí la puerta..