miércoles, 2 de febrero de 2011

Prohibido llamar a un ex

'Jajajajaja, ¿si? No me digas. ¿No te preguntaste si a mi me iba a gustar o no?' - le pregunté.
'Es una decisión tomada.' - casi caprichoso.
'Mirá Marcos, me parece que es un tema muy importante y que lo tendríamos que decidir entre los dos. No pasa por capricho de cada uno. Me parece buenísimo que quieras seguir una especie de tradición, pero a mi el nombre para el nene no me gusta. Para un hombre como tu viejo me parece correcto, pero a estas alturas del siglo ese nombre no da.'
'Pero gorda, sería una re sorpresa para mi viejo, ¿te imaginás la cara cuando se lo digamos? Después cuando jueguen al fútbol, en un parque o le enseñe a pescar o cosas así, típicas de abuelo..'
'Sisisi, todo bien - me empezaba a calentar - pero a mi no me gusta y me parece horrible para un nene chiquito. Aparte, ¿qué sabés si es varón?'
'¡Pero si vos lo dejaste re claro que querías un varón!'
'Bueno, pero hay que ver.. no sé, en una de esas la naturaleza nos da una sorpresa.'

Quedó ahí. No volvimos a tocar el tema para evitar una nueva discusión. Fuimos a ver vidrieras de ropa para bebés, pensando por ahora sólamente en el color blanco para no cometer errores. Pensamos en pintar una piecita y remodelarla para el bebé. Soñamos con autitos, pelotas y un nene trepado a un árbol; pero también en muñecas, cocinitas, maquillajes y una casa repleta de color rosa. Pensamos en chupetes, mamaderas, andadores y pañales. Organizamos futuras vacaciones familiares, armamos un plan económico para sobrevivir y rogamos que los abuelos nos ayuden ante cualquier dificultad. Nos abrazamos, estuvimos mirando mi panza por un buen rato y me mimó con cositas ricas. A la noche cocinó él y cuando estábamos juntando los platos le suena el celular. Como yo estaba cerca, lo agarré, lo miré y se lo pasé. Antes que lo agarre, lo miré de nuevo porque me pareció ver algo que no estaba bien. En la pantallita del celular decía: Llamando.. Carolina.

viernes, 14 de enero de 2011

¿Guillermito?

'Marcos: andá a comprarme un cuarto de bizcochos de grasa. Por favor. Los quiero comer ya, con unos mates dulces. Y con vos.'
'¿Eh?' Seguí durmiendo, dale.'
'No, en serio. Tengo un antojo, mi primer antojo. Mirá si después el bebé sale con manchitas, arrugas, ronchas o algo por el estilo. ¿Te acordás de mi prima, la del interior? Bueno, tuvo un nene y durante el embarazo se antojó de sandía, que no encontró en todo el pueblo y cuando nació el nene, le salieron puntitos negros, como las semillas de la sandía. ¡Un horror! ¿Vos querés eso para tu hijo? ¿Eh? Dale, despertate que alguna panadería debe estar horneando las cosas ya.. Un cuartito de bizcochos te van a dar'.
Renegando, mi hombre se levantó, se vistió, se acomodó un poco los pelos y después de confundirse el peine con el cepillo de dientes, agarró las llaves, bajó y se fue. Yo lo esperé despierta, con la pava en la mesa y unas ganas locas de sacarme el gustito. Media pava más tarde, apareció con medio kilo de cuernitos, bizcochitos y demás. Mi boca era una laguna de baba y el olorcito llegó enseguida. Me levanté, lo abracé y le agradecí.
'No sabés cómo te la voy a hacer pagar a esta.'
'Callate y contame todo' - y mordí el primero. La sensación de sentir el calorcito, el gustito salado y grasoso en mi lengua fue tan reconfortante..
'Pasé por 4 panaderías y ningún panadero me quería abrir. Yo estaba a los gritos diciendo '¡¡¡Mi mujer está embarazada y antojada de bizcochos de grasa, ayuda o no me abre la puerta nunca más!!!' Hasta que en la quinta panadería se apiadaron y me abrieron la puerta. No sé si fue por mi cara de desesperación, cansancio, sueño o resignación, pero me abrió. Y después nada. Pagué y me vine para acá. Todo sea por Guillermito'
'¿Por quién? ¿Guillermito? ¿Quién es Guillermito? ¿El panadero?'
'No. Nuestro hijo. Yo quiero que se llame así: Guillermo Miguel. Como mi papá'.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Después de una pelea, lo mejor es la reconciliación

'¿Qué? ¿Qué me dijiste?' - y no me decía nada.
'¿Loca histérica me dijiste?'
'No amor, no quise decir eso. Fue un impulso, perdoname' - y puso carita de perro mojado como la vez que se había quedado arreglando la goma del auto abajo de la lluvia.
'Bien que te gusta esta loca histérica y que una noche, medio en pedo, le propusiste matrimonio y ahora, gracias a esta loca histérica, te vas a convertir en papá y te va a cambiar la vida'. Y me largué a llorar.
'Andá a apagar la ducha y hablemos' - y lo hice.
Medio desnuda me senté en el comedor y él arrancó:
'Tenés razón. Perdoname. Es que ésto es muy difícil para mí también. Nos vamos a tener que aguantar los dos, con cada berrinche, con cada capricho y con cada planteo que nos hagamos. Pero juntos, en todas. Estos rollitos que te pueden llegar a salir son de pura felicidad. Va a ser la celulitis con sonrisa más grande que ninguna mujer va a tener. Vas a gritar de alegría arriba de la balanza porque vas a ver que tu hijo está creciendo bien ahí adentro y gracias a vos'.
Marcos tiene esas frases oportunas en el momento indicado que hacen frenar cualquier revolución hormonal de cualquier mujer.
Después de la mini pelea y mini reconciliación lo agarré de espaldas y le dije: 'Vos hoy te bañás conmigo'. Y así le saqué la camisa y no hizo falta que le saque el jean. Me revoleó la toalla que terminó en el piso, húmeda de algunas lágrimas y así, desnudos, llenándonos de besos abrimos la ducha y nos bañamos juntos.
La noche siguió tranquila. Él abrió vino y yo preferí el jugo. Por primera vez en lo que iba de embarazo me armé una ensalada de lechuga, tomate y huevo y tuve que soportar el olor de pizza de 4 quesos enfrente.
Cuando ya nos habíamos acostado y terminamos la peli, a eso de las 3 de la mañana me levanto al grito de:
'¡Andá a comprarme ya un cuartito de bizcochos de grasa!'

domingo, 7 de noviembre de 2010

Nuevas enemigas: hormonas.

'Tranquilizate, no pasa nada amor.'
'¡Cómo querés que me tranquilice Marcos!.'
'Pero si está todo bien, gorda.'
'¿Ves? Vos también me ves gorda. Todos me dicen que 'uy, cómo viene ese bebé', 'el embarazo es tu mejor excusa, ¿eh?' y cosas por el estilo. Después de la farmacia y del nutricionista, ¡cómo querés que esté bien!.. y tranquila.'
'Pero te dijo que por un mes y medio no era lo más recomendable subir 5 kilos, nada más.'
'Y medio Marcos, 5 kilos y medio. No le puedo estar haciendo ésto a nuestro hijo. Mirá si le hace mal, me siento para la mierda. ¿Tendrá algún problema ahora?.'
'Pero no mi amor. ¡Calmate que es peor así!. Eso le va a hacer mal a él, no comer de más. Aunque si querés podés ir regulándote para que te quedés más tranquila. No hagas actividad física, por las dudas, ya veo que el movimiento o algo así le hace mal, pero entrale más a una ensalada que a una fuente de fideos, por ejemplo.'
'Pero..'
'Si vos lo querés comer, comelo. Eso sí, después no me vengas con 'ay, me pesé de nuevo y catástrofe' o 'me salió otro pozo más' o cosas por el estilo. Porque no me gusta decir todo el tiempo 'yo te avisé', 'te lo dije' o 'y bueno, te lo buscaste'.'
'¡No me entendés! Nadie me entiende. Todos me dicen las mismas cosas, pero ¿y yo? ¿Quién piensa en mí nomás? Vos mi amorcito quedate tranquilo, no lo escuches a papá ni a la abuela, a nadie, que yo sé lo que es mejor para vos.'
'¿Qué? ¡Y a vos quién te entiende, nena! Andá, bañate y bajá unos cambios porque así no vamos a ningún lado eh.'
'Pero más vale, goma. Andá, andá vos que no sabés lo que es tener vida en la panza.'

Abrí la ducha, me descambié y cuando estaba por entrar me grita '¡LOCA HISTÉRICA!'
Ah, no. Nunca le digas eso a una mujer en pleno ataque de hormonas. Todo, menos eso.

jueves, 21 de octubre de 2010

Doctor, doctor.

Al otro día me sentía mejor. Sí, tuve que ir un par de veces más al baño por mareos y demás, pero estaba relativamente bien. La casa había quedado hecha un desastre así que me puse a acomodar un poco y revolviendo las cosas y recordando olores pasados. Según me contaron después fue todo un éxito y hasta algunos parientes que estaban peleados, retomaron el diálogo. De Julián no me llegó ningún comentario y Marcos me había dejado una notita en la mesa que había salido a comprar unas cosas y que me amaba.
Yo aproveché el sábado a la mañana para irme hasta la clínica y averiguar si ya estaban los resultados de los análisis de sangre. Por suerte estaba todo bien, le comenté al doctor lo de la bendita tabla de fiambres y me dijo que evite todas esas grasas y cosas tan saladas en cantidad, que total tenía una vida larga para darme esos gustos, pero que por ahora no. De paso le pregunté más o menos qué podía comer y qué no y, aunque me recomendó una nutricionista, me tiró un par de ítems básicos.
A la salida, pasé por una farmacia y me pesé, para ver si el baby en ese mes y medio que llevaba de embarazo había engordado un poquito.
De poquito no tenía nada: ¡había aumentado 5 kilos y medio!. Me quise morir.

'Hola, ¿con la nutricionista?. Sí, ¿qué tal? Quisiera saber para cuándo puedo tener un turno. ¿El martes a la tarde? Sí, bárbaro, gracias. Hasta luego.'

domingo, 3 de octubre de 2010

De los fiambres al baño hay cientos de bocados.

Marcos salió tentado de la pieza, pero lo hice calmar para que no se creara una intriga de saber qué había pasado y terminaran todos sabiendo que el primo Julián, 'el gordito' había sido mi primera vez. No quería quilombos familiares justo esa noche.

Y arrancó la fiesta y había música y mucha, pero mucha comida. Canapés, pionono, sandwichitos, jugos, gaseosas, vino y cerveza. Papas fritas, chizzitos, palitos salados, maníes, jamón, queso y ¡fiambres!. Esa bandeja llena de mortadela, aceitunas, bondiola, salchichón primavera, salame picado grueso y fino y.. ¡la cerveza la tenía que dejar para dentro de 7 meses!.

Comí. Mucho. Y me empaché. No sé cómo habrá seguido la fiesta, no sé qué me habrán preguntado las tías jocosas y no me acuerdo qué me habrá sugerido mi vieja esa noche; si comiera menos, si saludar al tío Mario sería correcto. No sé qué novedad me habrá traído Laura de su trabajo ni qué chistes de Marcos habré festejado.

Lo que sé, es que ese empacho no me lo olvido más. Cómo será que desde la tabla de fiambres al baño y la cama no me quedó un solo recuerdo, mas que el de estar arrodillada, con la cabeza adentro del inodoro, tosiendo y respondiendole a decenas de harcadas que querían largar tanto pan, tanto arrollado, tanto ají, tanto.. TANTO.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

¿A ese gordo te comiste?

Me quedé un instante esperando la respuesta o la actitud de Marcos frente a lo que le había dicho del recién llegado. Y me sorprendí.

'Jajajajajajajajajajajajajajajajaja' - se había tentado.
'...¿qué pasa Marcos? ¿De qué te reís?' - le pregunté sin entender nada.
'¡No podés!' - me dijo secándose las lágrimas, tirado en el piso.
'Bueno Marcos, quizás no era el momento para decirtelo ahora, pero no quiero que haya secretos, mentiras, o cosas sin decir entre nosotros..' - y me interrumpió.
'No. No es eso. No podés haberte comido a ese gordo, sos una hija de puta' - y se siguió riendo.



Esta vez, él me había sorprendido a mí.